miércoles, 30 de julio de 2014

Los otros Anónimos (IV): Arthur Cravan




105 kilos y casi 2 metros de largo. Un poeta boxeador disfrazado de soldado viajando por toda Europa a principios de siglo  para esquivar así la mayor cirugía del mundo. Un carrito repleto de los primeros números de la revista Maintenant circulando por las calles de París. Un cuerpo, una multitud. París, Barcelona, Salina Cruz. Mina Loy colgando carteles por toda Sudamérica buscándolo. Sí: hablamos de un autor que ha pasado desapercibido para muchos, un poeta que ha hecho de su vida su mejor obra. 
Hablamos de Arthur Cravan. 



"¿Qué alma se disputará mi cuerpo?"





"Y me tiraba al aire, tobogán chapuzón. 
A cien por hora íbamos y a pesar del rumor, 
Con su encanto el periódico embriaga al fumador. 
Y aunque así el expreso se hubiera  lanzado,
Entrenador que imanta albatros y palomas,
Con ese ritmo loco me había mecido el tren. 
Mis ideas se doraban, era soberbio el trigo, 
Pacían los herbívoros en pillos prados verdes,
Loco por boxear le sonreía a la hierba."


***


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